
El pasado 30 de noviembre y una vez más, la Federación Española de la Orden Masónica Mixta Internacional Le Droit Humain ha sido invitada a participar en la reunión que regularmente celebra la Comisión Europea con representantes de las asociaciones filosóficos y no confesionales
A continuación se inserta el texto leído por nuestro presidente, Salvador Mollá, único representante español en el acto, en el turno de intervenciones de las diferentes delegaciones presentes.

Señores Presidentes, Sres. invitados, señoras y señores:
El tema propuesto por la Comisión para nuestra reflexión expresa una realidad, el de una vecindad evidente y mejorable por los países del Sur del Mediterráneo y Europa, este mar que desde antiguo no separa nada, sino que más bien comunica sus orillas, viene a señalar a grosso modo dos áreas culturales hoy distintas, cosa que no siempre fue así. Actualmente, el desarrollo tecnológico y económico de ambas partes es desigual, y ello redunda en una serie de flujos migratorios sur-norte que siempre son una tragedia personal.
¿Cómo podemos realizar una Cooperación para la Democracia y prosperidad compartida con el sur del Mediterráneo? Para nosotros, la Federación Española de la O.M.M.I. le Droit Humain, debemos partir de los valores genuinamente europeos, que han caracterizado nuestra historia reciente y nuestra propia construcción europea y que podríamos resumir en aquellos valores de Libertad, Igualdad y Fraternidad. Y aplicarlos en nuestras relaciones extra europeas tanto como debemos promocionarlo en nuestros países en los que la situación actual deja de ser totalmente satisfactoria, y dichos valores deben de ser extendidos también transversalmente a todas las capas de la sociedad ya que persisten bolsas de pobreza, aumentadas por la crisis actual, que contradicen la aplicación de tales principios. Algunas premisas pueden no obstante ser expuestas:
Nuestras intenciones de cooperación no pueden enmascarar una extensión de nuestras empresas y capital a los países del sur del Mediterráneo, más bien deben de facilitar el que su propio capital, o empresas, o iniciativas sean las que lleven a cabo su expansión, utilizando agentes locales supervisados por la Unión.
Este plan debe servir para respetar, construir y fortalecer la sociedad civil y la cultura de estos países en un estado Democrático de Derecho, el único que puede permitir la existencia de esos derechos y libertades que queremos potenciar, en un respeto integral de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Igualmente se debe potenciar una economía estable con presencia de una microeconomía necesaria de pequeñas y medianas empresas, que creen el adecuado empleo, para hacer innecesarias las actuales emigraciones y dar un futuro económico a la juventud que debe tener una educación adecuada, no solo en nuestros países, sino también en los suyos.
En los aspectos sociales se deben potenciar la sociedad civil y un estado laico aconfesional con separación entre religión y estado, donde el análisis social no se incline a ningún dogmatismo económico que pueda marginar socialmente, donde ningún dogmatismo social discrimine a las personas por su raza, sexo procedencia u opinión y una educación que proteja contra los dogmatismos espirituales, antesala junto con los demás del totalitarismo.
En los aspectos laborales es necesario que las empresas que se creen cumplan la carta de de las naciones unidas sobre los derechos humanos. Un desarrollismo sin derechos laborales no beneficia ni a su población ni a la nuestra.
Promover un desarrollo económico que sea medioambientalmente sostenible, máxime cuando nosotros mismos podemos ser los perjudicados de ello, siendo también necesario la vigilancia de nuestras propias industrias para que también lo realicen.
Socialmente promover la igualdad entre el hombre y la mujer, potenciando la figura de la mujer como parte activa y responsable de la sociedad civil.
Crear un espacio Mediterráneo de libertades y deberes sociales, de exclusión de la guerra como forma de solución a los conflictos y crear un organismo de vigilancia de cumplimiento de los tratados con fondos propios para promover los objetivos expuestos.
Debemos finalmente respetar la voluntad de los pueblos de asociarse a estas ideas, no violentando sus voluntades mediante presiones. No acercarnos con hipocresía y doble rasero a la hora de juzgar, donde sean nuestros países los que impongan el valor de las materias de intercambios, o el de nuestras ideas, sólo respetando seremos respetados, sólo siendo consecuentes con nuestros valores podremos ganar también el respeto de los demás.
Gracias.